Durante la época de Adviento, las Repúblicas Bálticas se transforman en escenarios donde la historia medieval y las tradiciones invernales se entrelazan con la calidez de los mercados de Navidad. Ciudades como Riga y Tallin recuperan un ritmo pausado, se engalanan con luces navideñas y los aromas de especias nos transportan a un auténtico mundo de cuento de hadas.
En Riga, la capital de Letonia, el Adviento se vive en torno a su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad. La plaza de la Catedral acoge uno de los mercados navideños más emblemáticos del Báltico. Los cuales destacan por su ambiente acogedor y sus productos locales, como los dulces de miel o la artesanía típica.
Más al norte, Tallin, la capital de Estonia, presume de contar con uno de los mercados navideños más bellos de Europa, que combina influencias nórdicas y bálticas. Allí se pueden degustar deliciosos pasteles o el conocido glöog, el vino especiado típico de los mercados de Navidad en las Repúblicas Bálticas.
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Un viaje lleno de tradición, luces y aromas que harán que esta temporada navideña sea inolvidable.











