Este de Canadá, el alma del Gran Norte

Este de Canadá, el alma del Gran Norte

El viaje al Este de Canadá es una oportunidad única para descubrir un país donde se fusionan culturas diversas y tradiciones ancestrales. Te proponemos una experiencia inolvidable entre vibrantes metrópolis, el encanto histórico de sus pueblos y la imponente fuerza de la naturaleza.

Por un lado, nos adentraremos en la provincia anglosajona de Ontario, donde conoceremos Ottawa, la capital del país; la cosmopolita ciudad de Toronto. También, la región de las Mil Islas y, por supuesto, las espectaculares cataratas del Niágara. Su nombre significa «trueno de agua», una definición que cobra todo su sentido al experimentar la fuerza de las cataratas a bordo del Voyage to the Falls, una embarcación que se acerca lo máximo posible a la inmensa caída de agua y ofrece una experiencia realmente inolvidable.

Por otro lado, descubriremos la cultura francófona de la provincia de Quebec, heredera del legado de la Nueva Francia. Allí perduran su lengua, su cultura y su rica gastronomía. Visitaremos las ciudades de Montreal y Quebec, esta última declarada Patrimonio de la Humanidad, y disfrutaremos de los paisajes que rodean el río San Lorenzo, con pueblos llenos de encanto y muchos otros rincones de gran belleza.

Este viaje al Este de Canadá también nos llevará hasta la península de Gaspésie, una de las regiones más auténticas y salvajes del país. Sus majestuosos acantilados, montañas, faros históricos y pintorescos pueblos costeros conforman un paisaje único. Cuna de la historia canadiense, tierra de una rica tradición marinera y antiguo hogar del pueblo indígena mi’kmaq. La Gaspésie cautiva por su extraordinaria belleza natural y por su ambiente tranquilo, alejado del turismo de masas.

Si te interesa seguir descubriendo Canadá, también puedes leer nuestro artículo dedicado a otra región de Canadá, otra de las grandes joyas naturales del país.

Recogida por parte del Club del Viatger en los domicilios de los participantes para el traslado hasta el aeropuerto de Barcelona, donde tomaremos el vuelo hacia Toronto. Debido a la diferencia horaria, llegaremos el mismo día. Comidas a bordo.

A la llegada, nuestro conductor y guía local nos darán una cálida bienvenida y nos trasladaremos al hotel, situado en el centro de la ciudad, donde nos alojaremos esta noche.

Toronto es una ciudad vibrante situada a orillas del lago Ontario, una metrópoli cosmopolita y multicultural que combina modernidad y sofisticación con grandes espacios verdes, jardines exuberantes y agradables paseos arbolados.

Cena y alojamiento en nuestro hotel de Toronto.

Desayuno en el hotel y visita de Toronto, considerada la ciudad multicultural por excelencia del país, formada por numerosos barrios residenciales donde se han establecido diversas comunidades, con sus correspondientes negocios, restaurantes y formas de vida bien diferenciados.

Aunque la capital de Canadá es la vecina Ottawa, esta ciudad es la más importante del país a nivel poblacional y económico, y ofrece a sus habitantes un estilo de vida animado y cosmopolita.

Hoy realizaremos una visita panorámica que nos llevará a conocer esta ciudad, fundada en 1750 por colonos franceses y desarrollada durante el siglo XIX al atraer a inmigrantes europeos y también americanos.

Descubriremos la elegancia bohemia de Harbourfront, donde los veleros blancos ondean sus velas frente a lujosos yates; nos perderemos entre los aromas y colores de Chinatown y admiraremos el contraste arquitectónico entre el histórico Ayuntamiento y la audacia vanguardista de la nueva sede municipal. Pasearemos por Yorkville, el rincón del lujo y la alta costura, y contemplaremos el icónico SkyDome, con su imponente techo retráctil, una auténtica obra maestra de la ingeniería moderna.

Visitaremos la legendaria CN Tower y disfrutaremos de una panorámica sublime de 360° desde su mirador. En días despejados, el horizonte regala la visión mágica del vapor lejano que se eleva desde las cataratas.

Posteriormente, nos adentraremos en el romántico huerto de Ontario: la península del Niágara. Entre paisajes salpicados de viñedos, frutales y pintorescos pueblos de encanto victoriano, recorreremos una de las regiones agrícolas más fértiles de Canadá, donde la naturaleza y la tradición se combinan en perfecta armonía. Almuerzo en ruta.

Nos dirigiremos hacia una de las joyas más sorprendentes de Canadá: ¡las Cataratas del Niágara! Su nombre proviene de los pueblos iroqueses que habitaban esta región hace más de cinco siglos y que las llamaron Ongniaahra. Las cataratas del Niágara son las que llevan más caudal de todo el continente norteamericano y son famosas por su gran extensión y distribución en diferentes y bellos saltos de agua.

Desde la orilla canadiense disfrutaremos de una panorámica privilegiada de las imponentes Horseshoe Falls, con sus 675 metros en forma de herradura, y de las American Falls, un espectáculo natural que difícilmente deja indiferente.

A la llegada, embarcaremos en el famoso barco Voyage to the Falls. Equipados con un impermeable con capucha, nos acercaremos hasta la base de las cataratas para disfrutar de uno de los espectáculos más imponentes que la naturaleza ha regalado a la Tierra, siendo la mejor manera para conocer esta maravilla natural.

Finalizada la actividad, nos dirigiremos hacia el hotel donde nos alojaremos esta noche. Cena y alojamiento.

Desayuno en el hotel y salida con las maletas. Dejamos atrás la fuerza imponente de las cataratas para seguir el contorno azul del lago Ontario, atravesando la próspera región del Golden Horseshoe.

Almorzaremos en ruta y, por la tarde, llegaremos a la señorial Kingston, una de las ciudades históricas más fascinantes de Canadá. Situada en la desembocadura del lago Ontario, justo donde sus aguas se unen con el majestuoso río San Lorenzo, la ciudad ocupa un emplazamiento privilegiado.

A lo largo de su historia, Kingston ha sido un asentamiento indígena, una fortaleza francesa, una ciudadela británica e incluso la primera capital de Canadá, entre los años 1841 y 1844. Su situación estratégica le confirió una gran importancia comercial y militar. Desde el comercio de pieles hasta la construcción del Canal Rideau y su desarrollo industrial y universitario, Kingston ha sabido reinventarse sin perder su carácter.

Hoy es una tranquila ciudad universitaria que conserva la elegancia del siglo XIX. Sus característicos edificios de piedra caliza, el imponente Fort Henry vigilando la bahía y su agradable puerto deportivo invitan a disfrutar de un paseo relajado al atardecer con nuestra guía.

Cena y alojamiento en nuestro hotel de Kingston.

Desayuno en el hotel y salida con las maletas en dirección a la bucólica región de las Mil Islas, uno de los parajes naturales más espectaculares de Canadá. Este extraordinario archipiélago, formado por más de 1.860 islas, se extiende a lo largo del río San Lorenzo y ofrece un paisaje de gran belleza, donde conviven grandes extensiones de tierra con pequeños islotes que sirven de refugio a aves migratorias.

Comenzaremos la mañana con una experiencia inolvidable: una travesía en barco por las Mil Islas. Navegaremos entre un fascinante laberinto de islas cubiertas de bosques, elegantes mansiones que parecen surgidas de un cuento de hadas, acantilados de roca y aguas serenas que reflejan la belleza de este entorno privilegiado.

Tras almorzar en un restaurante local, continuaremos el viaje hacia Ottawa, la elegante capital de Canadá. Escogida por la reina Victoria como sede del gobierno en el año 1857, la ciudad combina la grandiosidad de sus edificios institucionales con el encanto de un entorno verde, tranquilo y lleno de espacios abiertos.

Además de ser considerada una de las capitales más bellas del mundo, Ottawa destaca por su arquitectura monumental y la calidad de sus parques y jardines. Durante la visita panorámica descubriremos el emblemático Parliament Hill, con sus imponentes edificios de estilo neogótico; el distinguido barrio de Rockcliffe Park; el animado ByWard Market, centro neurálgico de la vida local, y el Canal Rideau, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, que atraviesa la ciudad y le confiere un encanto singular.

Una vez instalados en el hotel, dispondremos de un tiempo libre para descansar o pasear tranquilamente por las calles de esta agradable capital canadiense antes de la cena.

Cena y alojamiento en nuestro hotel de Ottawa.

Desayuno en el hotel y salida con las maletas en dirección a la ciudad de Quebec, considerada la cuna del Canadá francés y una de las ciudades más bellas y evocadoras de América del Norte.

En ruta haremos una parada en Montebello para adentrarnos en el Parque Oméga, un extenso espacio natural que nos ofrecerá la oportunidad de observar muy de cerca algunas de las especies más representativas de la fauna canadiense en un entorno de semilibertad. Recorreremos en un autobús del parque cerca de 10 kilómetros de pistas forestales que atraviesan bosques, valles, ríos, lagos y pequeños relieves montañosos donde, con un poco de suerte, podremos ver alces, osos negros, lobos, ciervos, zorros, bisontes o caribúes, entre otros.

Tras almorzar en un restaurante local, continuaremos nuestra ruta para llegar, por la tarde, a la ciudad de Quebec. Encarada sobre el río San Lorenzo, esta ciudad histórica es la única población amurallada de Canadá y conserva intacto el encanto de la Nueva Francia. Sus calles empedradas, sus elegantes fachadas de piedra, sus plazas llenas de vida y su ambiente francófono le confieren una atmósfera de inconfundible sabor europeo que invita a pasear sin prisas y dejarse seducir por su carácter romántico.

Cena y alojamiento en nuestro hotel de Quebec, donde pasaremos las dos próximas noches.

Tras el desayuno, iniciaremos la visita panorámica de la ciudad de Quebec, una auténtica joya histórica situada sobre un espectacular acantilado que domina el río San Lorenzo. Fundada en 1608 por el explorador francés Samuel de Champlain, es la cuna del Canadá francés y la única ciudad amurallada de América del Norte, motivo por el cual su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

A lo largo de los siglos, Quebec fue escenario de numerosos enfrentamientos entre franceses y británicos hasta que, a mediados del siglo XVIII, pasó definitivamente a manos inglesas. A pesar de ello, la ciudad ha conservado intacta su identidad francófona, visible en la lengua, la gastronomía, la arquitectura y el ambiente que se respira en sus calles.

Durante el recorrido descubriremos la Ciudad Alta (Haute-Ville)</a>, protegida por sus impresionantes fortificaciones, donde se alza la Ciudadela —una de las fortalezas militares más importantes de América del Norte— y los históricos Llanos de Abraham (Plains of Abraham), un extenso parque desde el que disfrutaremos de unas magníficas vistas sobre el río San Lorenzo.

También admiraremos el emblemático Fairmont Le Château Frontenac, el edificio más icónico de la ciudad, que con su inconfundible silueta de castillo domina la Terrasse Dufferin.</p>

<p>A continuación bajaremos a la Ciudad Baja (Basse-Ville), donde pasearemos por el pintoresco barrio de Petit-Champlain, considerado uno de los más antiguos y encantadores de América del Norte. Sus calles empedradas, sus fachadas de piedra, las tiendas de artesanía, las galerías de arte y los pequeños bistrós crean una atmósfera de innegable sabor europeo. También descubriremos la histórica Place Royale, lugar donde Samuel de Champlain fundó la ciudad en 1608.

Almorzaremos en un restaurante local y, por la tarde, dispondremos de tiempo libre para continuar descubriendo Quebec a nuestro ritmo, pasear por sus calles llenas de encanto, hacer algunas compras o relajarnos en alguna de sus acogedoras cafeterías.

Al finalizar la jornada, regresaremos al hotel. Cena y alojamiento.

Desayuno en el hotel y salida con las maletas. Hoy dejaremos atrás la ciudad de Quebec para recorrer la pintoresca Costa de Beaupré, una agradable ruta que discurre junto al río San Lorenzo entre pueblos tradicionales, granjas centenarias, molinos históricos y extensos prados verdes. Además, en esta región, profundamente vinculada a la tierra, disfrutaremos de la exquisita gastronomía local bajo el concepto farm-to-table (del campo a la mesa).

Nuestro itinerario nos conducirá por un territorio de grandes cascadas como las Montmorency Falls, bosques infinitos y paisajes de una belleza serena, donde la naturaleza y la historia se entrelazan para mostrar la esencia más auténtica de la región canadiense. Haremos paradas para fotos y un bonito paseo a pie hasta el Gran Cañón de las Chutes Sainte-Anne.

Por la tarde llegaremos a href=»https://es.wikipedia.org/wiki/La_Malbaie»>La Malbaie, una de las poblaciones más emblemáticas de la región de Charlevoix, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Situada entre las montañas y el estuario del río San Lorenzo, esta elegante villa se convirtió, a finales del siglo XIX, en uno de los destinos de veraneo preferidos de la alta sociedad canadiense y estadounidense.

Hoy realizaremos un paseo por su encantador centro histórico, donde sus elegantes residencias victorianas, los edificios patrimoniales y los jardines cuidadosamente mantenidos evocan el esplendor de aquella época. También nos acercaremos al paseo marítimo, un lugar privilegiado desde el que disfrutaremos de amplias panorámicas sobre el estuario del San Lorenzo. Es un lugar ideal para caminar con tranquilidad, respirar aire puro y contemplar la belleza del paisaje. En determinadas épocas del año, estas aguas son también hábitat de ballenas y belugas, un privilegio que, si la naturaleza nos acompaña, puede convertir la visita en un recuerdo aún más especial.

Cena y alojamiento en nuestro hotel de La Malbaie.

Desayuno en el hotel. Hoy viviremos uno de los momentos más especiales del viaje: una emocionante expedición marítima para descubrir la rica fauna marina del río San Lorenzo.

Nos adentraremos en las aguas donde confluyen el río San Lorenzo y el majestuoso fiordo de Saguenay, uno de los ecosistemas marinos más privilegiados de Quebec. A bordo de nuestra embarcación navegaremos durante 3 horas en busca de los grandes mamíferos marinos que cada verano acuden a estas aguas ricas en nutrientes, entre los que destacan las emblemáticas belugas blancas, las imponentes ballenas azules y otras especies de cetáceos que habitan esta extraordinaria zona.&amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;lt;/p>

Una vez finalizada la travesía, desembarcaremos en Tadoussac, considerada una de las bahías más bellas del mundo. Allí visitaremos el Centro de Interpretación de Mamíferos Marinos, donde conoceremos,

de la mano de expertos, la importancia de este ecosistema único y los esfuerzos de conservación de estas especies.

Tras el almuerzo, continuaremos nuestra ruta hacia el norte, siguiendo la costa salvaje hasta llegar a Baie-Comeau. Fundada en el siglo XX alrededor de la industria forestal e hidroeléctrica, Baie-Comeau es una puerta de entrada privilegiada a los espacios naturales más remotos de Quebec, donde la inmensidad de la naturaleza se manifiesta en toda su fuerza. Descubriremos un territorio de bosques boreales, ríos majestuosos, fauna autóctona y paisajes costeros de gran belleza frente al estuario del San Lorenzo, un lugar donde la tranquilidad y la grandiosidad del paisaje conviven en perfecta armonía.

Cena y alojamiento en nuestro hotel de Baie-Comeau.

Desayuno en el hotel. Por la mañana embarcaremos en un cómodo ferri para cruzar el majestuoso río San Lorenzo en uno de sus puntos más espectaculares, donde llega a alcanzar casi 27 kilómetros de anchura. Durante las dos horas y media de travesía disfrutaremos de una agradable navegación hasta llegar a Matane, la puerta de entrada a la fascinante península de Gaspésie.

Gaspésie es una de las regiones más salvajes y auténticas de Canadá. Rodeado por las aguas del golfo de San Lorenzo, este territorio sorprende por su espectacular combinación de acantilados escarpados, montañas que descienden hasta el mar, pueblos pesqueros llenos de encanto y una naturaleza de una extraordinaria riqueza. La región es reconocida por sus espacios naturales, sus parques, la posibilidad de observar fauna marina y una gastronomía arraigada a los productos del mar.

A lo largo del recorrido descubriremos una tierra donde los grandes paisajes, la cultura francocanadiense y la serenidad de la vida costera se fusionan para crear una experiencia única. Cada tramo de la ruta nos ofrecerá nuevas perspectivas de un territorio que conserva intacta su esencia. Almuerzo en ruta.

Por la tarde llegaremos a Carleton-sur-Mer, un encantador pueblo costero situado a orillas de la Baie des Chaleurs, donde las aguas tranquilas de la bahía se funden con un entorno de montañas y naturaleza.

Carleton-sur-Mer está considerada una de las joyas de Gaspésie e invita a disfrutar del ritmo pausado del Quebec marítimo. Sus playas tranquilas, los paseos junto al mar, los miradores panorámicos y los sabores locales reflejan la autenticidad de una villa donde el mar y la montaña conviven en perfecta armonía. Recorreremos este pueblo con la guía para conocerlo de cerca.

Cena y alojamiento en nuestro hotel de Carleton-sur-Mer.

Desayuno en el hotel. Hoy descubriremos el alma marinera de Gaspésie, cuyo nombre nativo en mi’kmaq significa «donde la tierra se acaba».

Entre ríos de aguas cristalinas y extensos bosques que conservan toda la fuerza de la naturaleza, Gaspésie nos acogerá con una combinación única de historia, cultura y paisaje. Aquí encontraremos el recuerdo de los antiguos pueblos pesqueros, las leyendas vinculadas a los balleneros y la huella del explorador francés Jacques Cartier, quien llegó a estas costas en el año 1534, iniciando un nuevo capítulo en la historia de Canadá.

<p><p><p><p><p><p><p><p><p><p><p><p><p><p><p><p>Nos detendremos en Gaspé, la capital de la región, una de las poblaciones más emblemáticas del este de Quebec. Su privilegiada ubicación, en una bahía espectacular rodeada de montañas, bosques y mar, convierte a la ciudad en un punto de encuentro entre el patrimonio francocanadiense y una naturaleza de una belleza extraordinaria. Almuerzo en ruta.

Durante nuestra visita pasearemos por su agradable núcleo urbano, repleto de pequeñas tiendas, cafeterías, restaurantes y edificios que reflejan la identidad francófona de esta región marítima. También descubriremos algunos de sus elementos patrimoniales más representativos, que nos permitirán entender la importancia histórica de este territorio.</p>

Cena y alojamiento en nuestro hotel de Gaspé.

Desayuno y salida para conocer el majestuoso Rocher Percé, una extraordinaria formación geológica esculpida durante miles de años por la fuerza del viento y del mar que se alza solitaria frente a la costa del golfo de San Lorenzo. Con más de 400 metros de longitud y cerca de 90 metros de altura, destaca por su impresionante arco natural, especialmente visible durante la marea baja. Caminaremos un breve trecho para contemplar su silueta inconfundible emergiendo de las aguas, convertida en una de las postales más reconocidas de Quebec.

Tras almorzar en ruta, continuaremos nuestro recorrido bordeando el Parque Nacional Forillon, un auténtico santuario natural de 244 km² situado en el extremo oriental de la península. En este punto, las montañas de los Apalaches se adentran en el golfo de San Lorenzo, creando un territorio de gran belleza con bosques salvajes, costas escarpadas y espectaculares acantilados que caen directamente sobre el mar. Haremos paradas fotográficas a lo largo del día.

Este espacio protegido alberga una gran diversidad de fauna, entre la que destacan las águilas, las colonias de aves marinas, los zorros rojos y los majestuosos alces que habitan entre sus extensos bosques de coníferas.

Al final de la jornada llegaremos a Rivière-du-Loup, una acogedora ciudad situada a orillas del río San Lorenzo donde la naturaleza, el patrimonio y la cultura local conviven en un entorno tranquilo y lleno de encanto. Su privilegiada ubicación ofrece unas magníficas panorámicas sobre el estuario.

Antes de la cena, aún dispondremos de un tiempo para pasear por su centro histórico, donde sus casas antiguas, los edificios patrimoniales y las pequeñas tiendas locales reflejan la identidad y la tradición de esta región francófona de Quebec.

Alojamiento en nuestro hotel de Rivière-du-Loup.

Desayuno en el hotel. Hoy continuaremos nuestra ruta siguiendo el curso del río San Lorenzo, atravesando pintorescos pueblos de época que conservan todo el encanto de la tradición quebequesa, con sus características casas del siglo XIX pintadas en colores vivos. A lo largo del trayecto haremos diversas paradas para disfrutar de estos paisajes tranquilos y descubrir la esencia rural de la región, antes de almorzar en ruta.

A medida que nos vayamos acercando a nuestro destino, el perfil urbano de Montreal comenzará a aparecer en el horizonte, descubriéndonos una metrópoli vibrante y fascinante. Fundada en el siglo XVII, Montreal ha sido a lo largo de su historia un punto de encuentro entre diferentes culturas y escenario de numerosos enfrentamientos entre las potencias coloniales francesa y británica.

Actualmente, Montreal se presenta como una ciudad con una identidad única, capaz de combinar su rico patrimonio histórico con la creatividad, la innovación y el dinamismo de una capital cultural de Canadá.

Cena y alojamiento en nuestro hotel de Montreal, donde pasaremos las dos próximas noches.

Desayuno en el hotel. Hoy dedicaremos el día a descubrir los principales atractivos de Montreal, una ciudad donde la tradición europea y el dinamismo norteamericano conviven en perfecta armonía.

Durante nuestro recorrido panorámico pasaremos por la sofisticada avenida Sainte-Catherine, una de las arterias comerciales más emblemáticas de la ciudad, y descubriremos la histórica Universidad McGill y el vibrante Barrio Latino, uno de los puntos con más ambiente cultural de Montreal.

A continuación, nos adentraremos en el Vieux-Montréal, el núcleo histórico de la ciudad, con sus calles empedradas, edificios patrimoniales y el encanto de una antigua ciudad colonial. Pasearemos hasta la icónica Place Jacques-Cartier, admiraremos y visitaremos la majestuosa Basílica de Notre-Dame —una de las obras arquitectónicas más espectaculares de Canadá—. Construida en 1829 en estilo neogótico, destaca por su impresionante interior, así como por su magnífico órgano de 5.772 tubos.

Tras la visita, almorzaremos en un restaurante local y, por la tarde, dispondremos de tiempo libre para continuar explorando Montreal a nuestro ritmo. Podremos descubrir el colorido mercado Jean-Talon, saborear el famoso smoked meat de la ciudad, pasear por el dinámico Boulevard Saint-Laurent o adentrarnos en la singular ciudad subterránea, una extensa red de galerías y espacios comerciales que recorre el subsuelo del centro urbano.

Al anochecer, cenaremos en un restaurante local y nos alojaremos en nuestro hotel de Montreal.

Desayuno en el hotel. Hoy dispondremos de los últimos momentos libres para despedirnos de esta tierra extraordinaria antes del traslado al Aeropuerto Internacional de Montreal, donde tomaremos el vuelo de regreso a Barcelona.

Con la mirada puesta en el viaje que llega a su fin, nos llevaremos el recuerdo de unos paisajes inmensos, ciudades llenas de historia, una naturaleza salvaje y la hospitalidad de un país que nos habrá descubierto una de las grandes joyas del Norte.

Cena y noche a bordo.

Una vez aterricemos en Barcelona, recogeremos el equipaje y regresaremos a los domicilios indicados el primer día.

En este viaje...

  • Almuerzo previo al viaje para conocer a los compañeros de viaje, al guía acompañante y recibir el itinerario definitivo.
  • Guía acompañante del Club del Viatger durante todo el viaje.
  • Traslados de ida y vuelta desde los domicilios de los participantes hasta el aeropuerto o puntos de recogida.
  • Vuelos Barcelona – Toronto y Montreal – Barcelona en clase turista.
  • Todos los vuelos incluyen las tasas e impuestos aéreos y una pieza de equipaje de hasta 23 kg por persona.para facturar.
  • Autocar privado para nuestro grupo durante todo el viaje.
  • 13 noches en Hoteles 4*.
  • Desayuno americano o bufé diario.
  • Pensión completa durante todo el recorrido, desde la cena del primer día hasta el desayuno del último.
  • Bebidas incluidas en las comidas (agua o refresco y café).
  • Las visitas especificadas en el programa con las entradas incluidas.
  • Visado de entrada a Canadá (eTA).
  • Seguro de asistencia en viaje.
  • Un obsequio del Club del Viatger por habitación.
  • Las propinas en destino.
  • Cualquier servicio no especificado en el itinerario.
  • Los gastos de carácter personal.
  • El seguro opcional de cancelación (precios y condiciones a consultar directamente con el Club del Viatger).
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Precios

  • Doble
    Por persona
    en habitación doble
    9.895 €
  • Individual
    Suplemento
    habitación individual
    1.800 €

Calendario de pago

  • Depósito de 2.200 € antes del 10 de febrero de 2027
  • Resto del pago: antes del 5 de mayo de 2027
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